El tiempo ha transcurrido mientras que tu amor floreció

Verdaderamente el reloj no se detiene. Hoy te recuerdo joven y a mí niño. Voy al pasado y veo a una mujer llena de energías tanto para hacer lo que debiera por su hijito, por la alimentación, el vestido de este, etc.,

como para darle cau cau cada vez que considerara que queriendo lo mejor para él no podía permitirle que hiciera lo indebido por niño que fuera. No podías permitirme que llegara a cultivar un estilo de vida que en el mañana me pudiera traer cualesquiera de todas esas desgracias en las que naufragan los adultos, resultado en ciertos casos por la falta de corrección y educación oportuna de los padres. Tenías las suficientes energías para darme todo aquello que Dios te permitiera darme y también para procurar el bien futuro que me procurastes. Fuistes madre y padre, siempre tendré presente los dos papeles en los que la vida te hizo sacrificarte por quien un 26 de mayo trajiste al mundo. La vida no te llevó bien pero tampoco consiguió impedirte que fueras la madre que hasta donde las fuerzas te han dado aún te empeñas en ser, aunque casi ya no puedas. Sé de eso que siempre ha estado fastidiando en tus adentros. A pesar de tanto esfuerzo a lo largo de los años, no sientes haberme dado todo eso que hubieses querido darme, y sabes qué? Pues que entonces te la has pasado equivocada al pensar de esa forma. Verdaderamente no han sido muchas las cosas materiales que has podido ofrecerme pero en cambio hoy me haces sentir muy orgulloso de ser tu hijo, y sabes por qué? Porque de amor has sabido rebozarme, a tu forma, sin poder ni preocuparte en parecerte a nadie pero has sabido hacerlo, créeme. No entiendo cómo puedes sentirte así como culpandote por qué, cuando me enseñaste que lo material, por muy necesario que pueda ser, siempre será secundario ante el amor? Lo recuerdas? En todo este tiempo, desde que tengo uso de razón me has transmitido amor, todas las veces que te incomodastes por mis travesuras de chico y todas las veces que me dormías rascándome la cabeza, no lo olvido y desearía volver a ser reprendido así y a soñar con los angelitos de esa forma que tú lo conseguías y no de otra. El reloj corrió. Si me permito desconcentrarme de estas palabras que salen de mi corazón, algo me hacer caer en el presente y ver una señora de edad avanzada muy marcada por lo difícil de la vida. Te vi como a una madre joven, también Dios me ha dado la dicha de verte y tenerte junto a mí aunque ya con una avanzada edad y no le hace para nada, pues más me importa tenerte. Sólo necesito que me permitas una cosa y es que desde hace algún tiempo he comenzado a verte tanto como a una madre y también como a una hija. Si lo deseas puedes continuar corrigiendome como a aquel niño, aunque ya sea un adulto, después de todo nunca dejarás de ser mI madrecita, pero permíteme que sin maltratarte cuide ahora yo de tí como si fuese tu padre y tu mi hijita, además de ser mi madre, permíteme esto. Necesité de tu cuidado y siempre me lo distes, ahora necesito que me permitas darte toda la atención y protección posible, que me permitas comprenderte en todo lo que deba como tú lo hicistes conmigo, incluso que me permitas cambiarte de pañales si más adelante debiera llegar a hacerlo. No creas que porque hayas avanzado en edad, escaparás de recoger todo el amor que en mí supistes cosechar y es de esta forma que quiero devolvertelo, dándote todo el amor que todo hijo debiera dar a su madre sin miramientos de ningún tipo. Permíteme mamá !

Por: Yunior González Rosabal

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